ACONDICIONAMIENTO Y MENTE

Prevención y cuidados del mal de altura (AMS)

El mal de altura puede afectar a cualquiera. Aclímate durante 48 horas antes de cruzar pasos elevados.

Puntos Clave y Consejos de Conducción

LISTA DE VERIFICACIÓN EXPERTA
Bebe entre 4 y 5 litros de agua al día a gran altitud.
Lleve latas de oxígeno portátil y oxímetro de pulso.
El descenso inmediato es la curación definitiva.

Conducir en altitudes elevadas es una parte emocionante de una aventura en motocicleta por el Himalaya, pero los niveles reducidos de oxígeno pueden afectar a cualquier persona, independientemente de su condición física o experiencia en conducción. El mal de altura, también conocido como mal agudo de montaña (AMS), puede aparecer cuando el cuerpo no tiene suficiente tiempo para adaptarse a las grandes elevaciones. Antes de comenzar su recorrido en motocicleta, pase al menos un día completo aclimatándose a una altitud más baja, como Leh o Zanskar. Si un médico recomienda Diamox (acetazolamida) para prevenir el mal de altura, generalmente se comienza a tomar antes del ascenso y no después de que los síntomas se vuelvan graves; el momento y la dosis deben ser determinados por un profesional médico. Evite el alcohol durante el período inicial de aclimatación, ya que puede interferir con el descanso y dificultar el reconocimiento o manejo de los síntomas relacionados con la altitud. Una aclimatación adecuada, una buena hidratación, conocer los síntomas del mal de altura y actuar rápidamente cuando aparezcan los síntomas son esenciales para disfrutar de un viaje de montaña más seguro. 

Bebe entre 4 y 5 litros de agua al día a gran altitud

Mantenerse hidratado es importante al conducir a gran altitud. El aire seco de las montañas, las bajas temperaturas, la actividad física y las largas horas en la motocicleta pueden aumentar la pérdida de líquidos. Intenta beber alrededor de 4–5 litros de agua y otros líquidos adecuados durante el día, según tus necesidades individuales, nivel de actividad y condiciones meteorológicas.

Mantén el agua fácilmente accesible y bebe con regularidad en lugar de esperar a tener mucha sed. Una hidratación adecuada favorece tu bienestar general y te ayuda a afrontar las exigentes condiciones de conducción. Sin embargo, beber cantidades excesivas de agua no previene el mal de altura y también puede ser perjudicial. No fuerces la ingesta de líquidos más allá de lo que tu cuerpo necesita.

La hidratación siempre debe combinarse con una aclimatación adecuada y suficiente descanso. Evita el alcohol mientras tu cuerpo se adapta a la altitud, especialmente durante el primer o segundo día.

Lleve latas de oxígeno portátil y oxímetro de pulso

Un pulsioxímetro portátil puede ser un complemento útil para tu equipo de conducción a gran altitud. Permite controlar la saturación de oxígeno y observar cambios cuando alguien empieza a sentirse mal. Los botes de oxígeno portátiles pueden proporcionar apoyo temporal en determinadas situaciones y ser útiles mientras se organiza asistencia adicional.

Sin embargo, nunca deben sustituir una aclimatación adecuada, una evaluación médica o el descenso a una menor altitud cuando sea necesario. La lectura del pulsioxímetro siempre debe considerarse junto con los síntomas de la persona y su estado general. Los síntomas comunes del AMS incluyen dolor de cabeza, mareos, náuseas, cansancio inusual, pérdida de apetito y dificultad para dormir.

El descenso inmediato es la curación definitiva

Cuando el mal agudo de montaña se vuelve grave, continuar ascendiendo puede empeorar la situación. Descender inmediatamente a una altitud más baja es la medida más importante ante una enfermedad grave relacionada con la altitud. Nunca continúes hacia un paso de gran altitud simplemente porque esté cerca o porque sea necesario completar el itinerario del día.

Conducir a gran altitud requiere preparación y buen criterio. Dale a tu cuerpo tiempo para aclimatarse, sigue las recomendaciones médicas sobre los medicamentos preventivos, mantente bien hidratado, evita el alcohol durante la aclimatación, lleva equipos básicos de control, reconoce los síntomas del AMS a tiempo y nunca ignores el empeoramiento de los síntomas. En la montaña, llegar al destino nunca es más importante que mantenerse a salvo.

COMPARTIR ESTA GUÍA